viernes, 25 de febrero de 2011

Historia


Siempre que llegaba de trabajar me encontraba con la casa patas arriba, y hoy no iba a ser la excepción. Vivía con mi compañera de piso, Alba, tiene todo lo que hay que tener para seducir a un chico, menos el orden, eso lo llevaba muy mal. Ella tenía novio, se conformaba con cualquier cosa, a lo contrario que yo…
Yo buscaba algo más en un hombre, no iba con el primero que se me cruzaba y a diferencia de ella, yo no tenía novio...
Hoy ha sido un día agotador, común al resto de días y como siempre otra discursión con Alba por su desorden, no es que yo sea una fanática de la limpieza pero si que me gusta entrar en casa sin tener que pasar una prueba de obstáculos cada día...
Era viernes y lo único que quería era descansar, así que me duché, cené y vi un poco la televisión con Alba. Al día siguiente quedé con Jose, un chico normal, con un trabajo normal, pero ocultaba algo y aun no sabía que era, pero me iba gustando poco a poco a medida que le iba conociendo. Le encontré de casualidad en el supermercado, yo iba despistada con la compra y me choqué con él, le pedí disculpas y me dijo que las iba a aceptar si dejaba que  me invitara a un café lo único que pensé fue: "Marta como la cagues esta vez, no tendrás otra oportunidad". Así que no me quedó más remedio que dejar que me invitara al café que tanto insistió. Poco a poco fuimos quedando para conocernos más y por fin llego el sábado…
Allí estaba él, esperándome sonriendo y yo no pude evitar sonreír  también, me acerqué y le di dos besos. Empezamos a hablar y a caminar, me sentía muy cómoda con él, me hace reír y el tiempo no existe cuando estoy con él, pero tengo  dudas porque es como muy misterioso, apenas le conozco aún, pero me gusta...
Pero Jose, cogió unas cuantas servilletas y limpió una parte de mi blusa y pantalón, para ayudarme. Nos empezamos a reír, a pesar de estar avergonzada. Nos fuimos del bar y nos sentamos en un banco, hablamos de mi trabajo, un proyecto que estábamos haciendo, yo soy arquitecta y trabajo en una guardería por las mañanas. Tenía en mente un centro comercial en el centro de Bilbao, era un poco complicado por el espacio, pero él me dio una idea bastante buena. Después de un rato de charla me acompañó a casa, se despidió con dos besos y me dijo "Esta noche ha sido especial, espero repetir", le contesté con una sonrisa y entré en casa…