Siempre que llegaba de trabajar me encontraba con la casa patas arriba, y hoy no iba a ser la excepción. Vivía con mi compañera de piso, Alba, tiene todo lo que hay que tener para seducir a un chico, menos el orden, eso lo llevaba muy mal. Ella tenía novio, se conformaba con cualquier cosa, a lo contrario que yo…
Yo buscaba algo más en un hombre, no iba con el primero que se me cruzaba y a diferencia de ella, yo no tenía novio...
Hoy ha sido un día agotador, común al resto de días y como siempre otra discursión con Alba por su desorden, no es que yo sea una fanática de la limpieza pero si que me gusta entrar en casa sin tener que pasar una prueba de obstáculos cada día...
Era viernes y lo único que quería era descansar, así que me duché, cené y vi un poco la televisión con Alba. Al día siguiente quedé con Jose, un chico normal, con un trabajo normal, pero ocultaba algo y aun no sabía que era, pero me iba gustando poco a poco a medida que le iba conociendo. Le encontré de casualidad en el supermercado, yo iba despistada con la compra y me choqué con él, le pedí disculpas y me dijo que las iba a aceptar si dejaba que me invitara a un café lo único que pensé fue: "Marta como la cagues esta vez, no tendrás otra oportunidad". Así que no me quedó más remedio que dejar que me invitara al café que tanto insistió. Poco a poco fuimos quedando para conocernos más y por fin llego el sábado…
Allí estaba él, esperándome sonriendo y yo no pude evitar sonreír también, me acerqué y le di dos besos. Empezamos a hablar y a caminar, me sentía muy cómoda con él, me hace reír y el tiempo no existe cuando estoy con él, pero tengo dudas porque es como muy misterioso, apenas le conozco aún, pero me gusta...Pero Jose, cogió unas cuantas servilletas y limpió una parte de mi blusa y pantalón, para ayudarme. Nos empezamos a reír, a pesar de estar avergonzada. Nos fuimos del bar y nos sentamos en un banco, hablamos de mi trabajo, un proyecto que estábamos haciendo, yo soy arquitecta y trabajo en una guardería por las mañanas. Tenía en mente un centro comercial en el centro de Bilbao, era un poco complicado por el espacio, pero él me dio una idea bastante buena. Después de un rato de charla me acompañó a casa, se despidió con dos besos y me dijo "Esta noche ha sido especial, espero repetir", le contesté con una sonrisa y entré en casa…
No se porque siempre después de despedirme de él se me quedaba esa sonrisa que no puedes borrar de tu cara, te invade esa sensación de felicidad que ni la monumental montaña de ropa que había dejado Alba podía hacer que desapareciera. Me cambié, cené y me puse a ver una peli. Hoy Alba había salido con su novio y me daba que iba a llegar tarde. Fue una noche tranquila, relajada en el sofá, viendo la tele, son de esos momentos en los que no haces nada especial pero te sientes bien, viva. Me quedé dormida en el sofá y a la mañana siguiente me despertó Alba dando voces como una loca: Buenos diaaas!! Es hora de levantarse dorminolaa!! No sé porque Alba estaba tan contenta, y dando voces a primera hora de la mañana, domingo... Desayuné con ella y me fue contando que hizo toda la noche, me dijo que fueron a cenar y después se fueron al cine a ver una película. "Que envidia" pensé.
La mañana se paso muy rápido, a lo contrario que la tarde. Javi me llamó a eso de las siete, me preguntó que iba a hacer esa noche, que no quería que me quedara en casa. Javi era mi mejor amigo, aquel amigo que puedes contarle todo y te ayuda sin problemas. Le dije que sí, que era una buena idea y que hacía tiempo que no le veía. Alba salió con Víctor su novio, y yo fui a casa de Javi. Me encanta quedar con Javi, porque es un chico que siempre tiene la palabra perfecta, escucha todo lo que le cuentas, como si fuera un psicólogo y es muy optimista, aunque realista también, de esas personas que siempre sabe sacarte una sonrisa y es un tanto alocado, la verdad que le tengo muchísimo cariño y no se que sería de mi vida sin él, porque siempre ha estado ahí apoyándome y ayudándome en mis problemas. Es una persona de las pocas que quedan y de las que agradeces que estén a tu lado. Nos conocemos prácticamente desde siempre, hemos ido a clase juntos y para mi es como un hermano. Entré en su casa y estaba vestido con un mono blanco y el suelo todo empapelado, los muebles cubiertos y él con una sonrisa y una brocha en la mano: ¡hoy vamos a pintar! Te he dejado un mono en la habitación de invitados, luego coge una brocha. Fue como muy de película. Pusimos música. Al principio empezamos a pintar normal, luego acabamos nosotros con más pintura que la pared. Me lo pase geniaaal, aunque luego para quitarnos la pintura...no conseguía quitarme el olor ese fuerte que tiene que hasta marea. Después de ''pintar'' nos sentamos porque estábamos agotados. Después de todo quedo bonito, pintamos el salón de un color azul clarito, que le daba como más luminosidad. Luego llamé a Alba para ir a tomar algo con Víctor y Jaime. Estuvimos tomando algo por el centro, fuimos a un pub bastante chulo, estuvimos hablando de irnos de viaje en verano, y a pesar de que faltaban tres meses el tiempo se pasaba volando y cuanto antes se planean las cosas mejor salen. Queríamos ir a Roma, lo teníamos decidido, alquilar dos o tres habitaciones en un hotel y pasarnos ahí dos semanas. Comenté que se viniera Javi y Jose, pero cuando nombre a Jose, Alba me miró como si estuviera loca, yo quería que fuera pero no me imagino como va a acabar esta relación, ni siquiera sabía si iba a empezar, pero supongo que seguiríamos siendo amigos para el verano.
Cogí mi bolso y me despedí de los tres, a la mañana siguiente tenía que madrugar para ir a trabajar. Alba llegó bastante tarde, sentí como pegaba un portazo a eso de las tres de la mañana. Eran las 7.00 de la mañana y a las 8.00 tenía que estar en la escuela, la verdad que no tenía ganas de levantarme de la cama, eran esos días que estar melancólicos. Me duché y me arreglé. El día había sido duro, no sé si era porque hoy estaba con los nervios de punta o porque los niños estaban más revoltosos que nunca. Llegué a casa y estaba Alba recogiendo la cocina, no pensaba que llegaría tan pronto a casa, y me preparó la comida.
En el momento en que la vi hacer tantas cosas me extrañé. Se la veía un tanto distraída, como ausente, la hablaba y no me miraba, tenía la mirada vacía. –Alba ¿qué te pasa? ella me miró, suspiro y se sentó: -He discutido con Víctor… verás, creo que hay otra… Mientras me lo contaba, no me miraba, estaba bastante dolida. Me di cuenta de que Alba estaba con tíos que no valían nada, simplemente porque al igual que todo ser humano quería sentirse querida, el problema es que siempre la acababan haciendo daño. Yo en cambio me ocultaba, no quería acabar igual, ¿quién quiere sufrir? Aunque, cierto es que quien no arriesga no gana, pero ¿cuánto estamos dispuestos a arriesgar? Seguimos hablando y ella me dijo que una amiga le comentó que le había visto con otra. Yo la intenté animar, le dije que ese tío no merecía la pena, que ella valía muchísimo más y podía tener al tío que quisiera. Eso no pareció animarla mucho así que decidí llevármela de compras, aunque no me gustara mucho, pero se que eso la animaría bastante. Cogimos y salimos, me costó convencerla para que se vistiera. Estuvimos dando vueltas de una tienda a otra, probándonos ropa, riéndonos y por supuesto comprando. Más tarde, dejamos las cosas en casa y fuimos a dar un paseo. Nos sentamos en un banco y nos pusimos a mirar a la gente hablando y nosotras le poníamos voces, era tonto, pero conseguí que ella se olvidara de Víctor y lo más importante, conseguí hacerla sonreír, que era lo verdaderamente fundamental.
Yo buscaba algo más en un hombre, no iba con el primero que se me cruzaba y a diferencia de ella, yo no tenía novio...
Hoy ha sido un día agotador, común al resto de días y como siempre otra discursión con Alba por su desorden, no es que yo sea una fanática de la limpieza pero si que me gusta entrar en casa sin tener que pasar una prueba de obstáculos cada día...
Era viernes y lo único que quería era descansar, así que me duché, cené y vi un poco la televisión con Alba. Al día siguiente quedé con Jose, un chico normal, con un trabajo normal, pero ocultaba algo y aun no sabía que era, pero me iba gustando poco a poco a medida que le iba conociendo. Le encontré de casualidad en el supermercado, yo iba despistada con la compra y me choqué con él, le pedí disculpas y me dijo que las iba a aceptar si dejaba que me invitara a un café lo único que pensé fue: "Marta como la cagues esta vez, no tendrás otra oportunidad". Así que no me quedó más remedio que dejar que me invitara al café que tanto insistió. Poco a poco fuimos quedando para conocernos más y por fin llego el sábado…
Allí estaba él, esperándome sonriendo y yo no pude evitar sonreír también, me acerqué y le di dos besos. Empezamos a hablar y a caminar, me sentía muy cómoda con él, me hace reír y el tiempo no existe cuando estoy con él, pero tengo dudas porque es como muy misterioso, apenas le conozco aún, pero me gusta...Pero Jose, cogió unas cuantas servilletas y limpió una parte de mi blusa y pantalón, para ayudarme. Nos empezamos a reír, a pesar de estar avergonzada. Nos fuimos del bar y nos sentamos en un banco, hablamos de mi trabajo, un proyecto que estábamos haciendo, yo soy arquitecta y trabajo en una guardería por las mañanas. Tenía en mente un centro comercial en el centro de Bilbao, era un poco complicado por el espacio, pero él me dio una idea bastante buena. Después de un rato de charla me acompañó a casa, se despidió con dos besos y me dijo "Esta noche ha sido especial, espero repetir", le contesté con una sonrisa y entré en casa…
No se porque siempre después de despedirme de él se me quedaba esa sonrisa que no puedes borrar de tu cara, te invade esa sensación de felicidad que ni la monumental montaña de ropa que había dejado Alba podía hacer que desapareciera. Me cambié, cené y me puse a ver una peli. Hoy Alba había salido con su novio y me daba que iba a llegar tarde. Fue una noche tranquila, relajada en el sofá, viendo la tele, son de esos momentos en los que no haces nada especial pero te sientes bien, viva. Me quedé dormida en el sofá y a la mañana siguiente me despertó Alba dando voces como una loca: Buenos diaaas!! Es hora de levantarse dorminolaa!! No sé porque Alba estaba tan contenta, y dando voces a primera hora de la mañana, domingo... Desayuné con ella y me fue contando que hizo toda la noche, me dijo que fueron a cenar y después se fueron al cine a ver una película. "Que envidia" pensé.
La mañana se paso muy rápido, a lo contrario que la tarde. Javi me llamó a eso de las siete, me preguntó que iba a hacer esa noche, que no quería que me quedara en casa. Javi era mi mejor amigo, aquel amigo que puedes contarle todo y te ayuda sin problemas. Le dije que sí, que era una buena idea y que hacía tiempo que no le veía. Alba salió con Víctor su novio, y yo fui a casa de Javi. Me encanta quedar con Javi, porque es un chico que siempre tiene la palabra perfecta, escucha todo lo que le cuentas, como si fuera un psicólogo y es muy optimista, aunque realista también, de esas personas que siempre sabe sacarte una sonrisa y es un tanto alocado, la verdad que le tengo muchísimo cariño y no se que sería de mi vida sin él, porque siempre ha estado ahí apoyándome y ayudándome en mis problemas. Es una persona de las pocas que quedan y de las que agradeces que estén a tu lado. Nos conocemos prácticamente desde siempre, hemos ido a clase juntos y para mi es como un hermano. Entré en su casa y estaba vestido con un mono blanco y el suelo todo empapelado, los muebles cubiertos y él con una sonrisa y una brocha en la mano: ¡hoy vamos a pintar! Te he dejado un mono en la habitación de invitados, luego coge una brocha. Fue como muy de película. Pusimos música. Al principio empezamos a pintar normal, luego acabamos nosotros con más pintura que la pared. Me lo pase geniaaal, aunque luego para quitarnos la pintura...no conseguía quitarme el olor ese fuerte que tiene que hasta marea. Después de ''pintar'' nos sentamos porque estábamos agotados. Después de todo quedo bonito, pintamos el salón de un color azul clarito, que le daba como más luminosidad. Luego llamé a Alba para ir a tomar algo con Víctor y Jaime. Estuvimos tomando algo por el centro, fuimos a un pub bastante chulo, estuvimos hablando de irnos de viaje en verano, y a pesar de que faltaban tres meses el tiempo se pasaba volando y cuanto antes se planean las cosas mejor salen. Queríamos ir a Roma, lo teníamos decidido, alquilar dos o tres habitaciones en un hotel y pasarnos ahí dos semanas. Comenté que se viniera Javi y Jose, pero cuando nombre a Jose, Alba me miró como si estuviera loca, yo quería que fuera pero no me imagino como va a acabar esta relación, ni siquiera sabía si iba a empezar, pero supongo que seguiríamos siendo amigos para el verano.
Cogí mi bolso y me despedí de los tres, a la mañana siguiente tenía que madrugar para ir a trabajar. Alba llegó bastante tarde, sentí como pegaba un portazo a eso de las tres de la mañana. Eran las 7.00 de la mañana y a las 8.00 tenía que estar en la escuela, la verdad que no tenía ganas de levantarme de la cama, eran esos días que estar melancólicos. Me duché y me arreglé. El día había sido duro, no sé si era porque hoy estaba con los nervios de punta o porque los niños estaban más revoltosos que nunca. Llegué a casa y estaba Alba recogiendo la cocina, no pensaba que llegaría tan pronto a casa, y me preparó la comida.
En el momento en que la vi hacer tantas cosas me extrañé. Se la veía un tanto distraída, como ausente, la hablaba y no me miraba, tenía la mirada vacía. –Alba ¿qué te pasa? ella me miró, suspiro y se sentó: -He discutido con Víctor… verás, creo que hay otra… Mientras me lo contaba, no me miraba, estaba bastante dolida. Me di cuenta de que Alba estaba con tíos que no valían nada, simplemente porque al igual que todo ser humano quería sentirse querida, el problema es que siempre la acababan haciendo daño. Yo en cambio me ocultaba, no quería acabar igual, ¿quién quiere sufrir? Aunque, cierto es que quien no arriesga no gana, pero ¿cuánto estamos dispuestos a arriesgar? Seguimos hablando y ella me dijo que una amiga le comentó que le había visto con otra. Yo la intenté animar, le dije que ese tío no merecía la pena, que ella valía muchísimo más y podía tener al tío que quisiera. Eso no pareció animarla mucho así que decidí llevármela de compras, aunque no me gustara mucho, pero se que eso la animaría bastante. Cogimos y salimos, me costó convencerla para que se vistiera. Estuvimos dando vueltas de una tienda a otra, probándonos ropa, riéndonos y por supuesto comprando. Más tarde, dejamos las cosas en casa y fuimos a dar un paseo. Nos sentamos en un banco y nos pusimos a mirar a la gente hablando y nosotras le poníamos voces, era tonto, pero conseguí que ella se olvidara de Víctor y lo más importante, conseguí hacerla sonreír, que era lo verdaderamente fundamental.



Estoy deseando que escribais más ;)
ResponderEliminar.. Y me encanta el hamster!!!! :D
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